¿CUÁL ES SU EDAD CEREBRAL?

22 septiembre, 2010

Muchos son los juegos que nos dicen la edad de nuestro cerebro, quizá el que más recordemos, por actualidad, es el famoso “Brain training” del Dr. Ryuta Kawashima y comercializado por Nintendo, que ya tiene, a la velocidad que vamos, unos cuantos añitos.

Ventajas y desventajas de estos juegos. Es cierto que nos ayudan a mantener nuestro cerebro, al menos algunas zonas, activo, y esto posterga el envejecimiento cerebral. Pero deberíamos practicar muchos tipos y variedades de juegos para mantener en forma las distintas partes del cerebro: motora, lingüística, matemática, espacial, etcétera.

Una realidad es que la metodología usada para determinar la edad cerebral deja mucho que desear, no son procedimientos científicos que se puedan replicar con ese rigor que exigen los investigadores.

Pero como la ciencia no deja de avanzar y por fortuna tenemos gente como Nico Dosenbach, de la universidad de Washington en San Luis. U.S.A. que ha creado una adaptación –por decirlo de alguna manera- al tradicional MRI –imagen por resonancia magnética- donde se observan las conexiones entre las neuronas y así poder medir el desarrollo cerebral. Se llama “Conectividad Funcional por Resonancia Magnética”. El estudio fue publicado este septiembre en Science y Science News.

¿Qué significa esto? Intentemos explicarlo de manera coloquial. El cerebro está conformado por neuronas y estas se conectan o comunican entre sí por sinapsis. Se puede ver el desarrollo y madurez cerebral si se sabe la comunicación que existe entre distintas partes del mismo –las conexiones sinápticas-. El MRI tradicional sólo muestra sus estructuras: hipotálamo, cuerpo calloso, lóbulos, pero no la conexión que hay entre ellas. Gracias a Nico Dosenbach y su equipo ahora podemos ver esas comunicaciones con esta conectividad funcional en el MRI. ¡Y sólo en cinco minutos! Que es lo que dura la prueba.

Entonces, por ejemplo, los cerebros “normales” tienen un desarrollo típico que se observa a través de estas comunicaciones que lucen más fuertes en comparación con los de niños autistas.

¿Qué importancia tiene esto? Cada vez serán más normales y cotidianas este tipo de resonancias, por lo que aprenderemos a ver los patrones normales de desarrollo a través de comunicaciones y demás formas de diagnosticar problemas que entenderemos en un futuro no muy lejano. Imaginen que descubrimos ciertos patrones que nunca antes habíamos visto y los relacionamos, por ejemplo, con convulsiones ¡Bingo! Si lo observamos en, por ejemplo, un niño de dos años, los especialistas dirán “Por este patrón de comunicaciones observado, este niño desarrollará convulsiones en la adolescencia”

Por lo tanto podrán tratar a esa persona más temprano, con lo que las posibilidades de éxito se incrementan. Pues como este ejemplo, quizá lo podamos aplicar a muchas otras enfermedades mentales – cerebrales: alzheimer, parkinson, depresiones, esquizofrenias.

Por: Carlos Gutiérrez. Más artículos de Carlos Gutiérrez aquí

Anuncios