CÓMO ENCONTRAR EL TRABAJO PERFECTO EN ESTOS TIEMPOS DE CRISIS

21 junio, 2010

Quizá muchos de ustedes estén pensando al leer el título de este artículo que aquí hallarán la respuesta a sus deseos de encontrar el trabajo de sus sueños: ganar mucho, trabajar poco, vacaciones largas, un jefe guay, etcétera.

Debo decirles dos cosas, una mala y una buena. La primera, quizá aquí no lo encuentren. La segunda, la respuesta está mucho más cerca de lo que ustedes imaginan, dentro de ustedes.

Hemos decidido entrevistar a un experto en la materia. Una persona que nos puede ayudar a convertirnos en trabajadores independientes aunque cobremos una nómina, a pensar como microempresa y no como empleado. Esta persona es uno de los principales líderes en “Personal Branding” en España, y quizá en Latinoamérica. Su libro ha recibido críticas muy positivas: “Marca personal”. Hablamos de Andrés Pérez .

Nos ha concedido una entrevista para Nutrición Mental (NM) donde intentará ayudarnos a encontrar nuestra verdadera vocación. Creo que sólo así se puede encontrar el “trabajo perfecto”

Nutrición mental. He escrito en el título “tiempos de crisis”, creo que siempre ha habido crisis, de una u otra manera pero siempre ha estado ahí, y la que yo veo es una crisis de valores, de falta de sueños, de luchar por lo que uno ama ¿Qué opinas?

Andrés Pérez. Tengo 43 años. Desde que tengo uso de razón he vivido en una crisis permanente en España. La del petróleo de los 70, la de la Transición, la de los 80, la de los fastos de la Expo y las Olimpiadas, la de ahora,… Pero parece que no hemos aprendido nada. Sin embargo, muchos de los amigos que han venido de otros países, en peor situación que la nuestra, han sido capaces de reinventarse. Esas personas han dejado lo mucho o poco que poseían porque tenían una ilusión, un sueño, una visión. Las personas actuamos por lo que deseamos. Si esperamos a que algo ocurra, no nos moveremos. Y en el momento en el que el desencadenante desaparezca, volveremos a quedarnos estáticos.

NM. José María Acosta tiene un excelente libro “Marketing personal” editado por ESIC. Dice: “Aquello que nos gusta hacer es aquello para lo que servimos; aquello que nos va a propiciar más posibilidades de felicidad en la ejecución y de triunfo por lo hecho; aquello que puede orientarse a lo que sea nuestra misión en la vida”. ¿Estás de acuerdo?

AP. No estoy completamente de acuerdo con lo que dice Acosta. Creo que hay personas muy buenas en algo, pero detestan hacerlo. Y creo que hay gente que disfruta haciendo cosas en las que no pasan de la mediocridad. Sin embargo, si queremos que nuestra profesión sea sostenible, debemos encontrar ese punto de conexión entre lo que nos hace buenos y lo que nos gusta. De lo contrario pueden ocurrir dos cosas. Si no somos buenos, no podremos vivir de ello. Si no nos gusta, acabaremos amargados, con una úlcera o un infarto.

NM. Howard Gardner dice que existen miles de formas de alcanzar el éxito y multitud de habilidades diferentes que pueden ayudarnos a conseguirlo. Yo me pregunto ¿Cómo puedo encontrar mis habilidades y alcanzar el éxito con éstas?

AP. Hay unas cuantas formas. Una de ellas es mirar hacia atrás y tratar de recordar las situaciones en las que hemos destacado, en las que nos hemos sentido orgullosos aunque nadie lo supiese. Aquella vez que creaste un circuito eléctrico con una pila y una bombilla cuanto tenías ocho años. Ese gol que metiste en el equipo del colegio, aunque al final ganasen los otros,…

Otra forma es preguntar a los demás. Tus padres, tus profesores, tus amigos, tus jefes tienen un montón de recuerdos sobre ti y sobre lo que has hecho. Seguro que cuando necesitan alguna cosa en concreto, siempre recurren a ti. Buscar información en La Red, un consejo sobre coches o una sugerencia para un viaje.

Todas esas cosas nos pueden dar pistas de aquello en lo que sobresalimos. Aunque no tenga nada que ver con nuestra profesión o nuestros estudios.

NM. Lograr la independencia económica a través de hacer lo que uno ama puede costar muchos años, aún haciendo las cosas correctas. Por mientras debemos “mantenernos” “sobrevivir” ¿estás de acuerdo con los trabajos vitalicios?

AP. Siempre he dicho que trabajar para otros sólo es una forma de obtener recursos para, algún día, hacer lo que te gusta por tu cuenta. Yo lo llamo trabajos alimenticios. Son los que te permiten pagar facturas e hipotecas. No puedo no estar de acuerdo, porque salvo que seas hijo de un millonario, todos tenemos que sobrevivir.

La clave está en no rendirse, en no tirar la toalla y suponer que lo que haces para sobrevivir es lo que vas a hacer toda la vida. Es importante establecer un objetivo, definir un sueño y diseñar una estrategia. Puede que tardes mucho o incluso que no lo consigas jamás, pero cuando tienes una nueva perspectiva, cuando ves la luz al final del túnel (aunque esté muy lejos), es cuando empiezas a cambiar a mejor.

NM¿Uno debe hacer lo que ama e intentar vivir de eso?

AP. Hay un momento entre los 30 y los 40 años en los que te levantas por la mañana y te preguntas “¿Qué narices estoy haciendo?”, “¿Tiene sentido seguir haciendo esto durante las próximas 3 o 4 décadas?” Es entonces cuando te das cuenta de que vida solo hay una y no puedes desperdiciarla ni dejar simplemente que pase.

Lo mágico viene cuando te das cuenta de que intentar vivir de lo que uno quiere no es una utopía sino algo real. No digo que sea fácil, ni rápido. Pero solo hay una forma de conseguirlo: Empezar.

NM. ¿Es posible lograr la abundancia espiritual, material, etcétera a través de hacer lo que uno ama?

AP.  A mí me da mucho miedo volar, aunque tengo que hacerlo. Aunque me digan que no pasa nada yo sigo agarrándome al asiento cuando hay turbulencias.

Aquí pasa algo parecido. Yo te digo que puedes vivir de lo que amas, pero solo podrás asumirlo cuando lo vives en primera persona. Las historias de éxito de otras personas pueden ser motivadoras durante un rato pero tienen un efecto escaso. Solo cuando empieces a dar pasitos y veas que hay vida más allá del “empleo”, entenderás que hacer lo que te gusta puede ser rentable.

NM. Volviendo a José María Acosta, él dice que para tener libertad de elección hay que cubrir las necesidades propias de supervivencia. Pero la visión a largo plazo así como planes y estrategias adecuados permiten visualizar, y alcanzar, la luz al final del túnel. Sólo logrando el triunfo personal se llega a ser uno mismo. ¿Qué opinas?

AP. En sociedades como la nuestra, las necesidades de supervivencia suelen ser fáciles de conseguir. Lo que ocurre es que en muchas ocasiones, consideramos como necesidades alimenticias a cosas que no lo son.

Tener vacaciones todos los años, tener un coche o salir con los amigos todos los fines de semana no son necesidades de supervivencia, pero pocos están dispuestos a cambiarlas por tener la vida o la profesión que desean. Y eso nos va “cosificando”, neutralizando y despersonalizando.

Es interesante hacer un análisis de las cosas que realmente necesitamos. Seguramente te darás cuenta de que puedes aguantar unos años más con esa vieja TV o incluso sin ella.

No digo que debamos volvernos místicos o desprendernos de todo lo material. Pero cuando te liberas de muchas de esas “obligaciones” adquieres una libertad tremenda que te va a permitir hacer lo que te gusta. Y paradójicamente, cuando te dedicas a algo con lo que disfrutas y en lo que eres bueno, es cuando empezarás a ganar más dinero u obtener otro tipo de recompensas.

NM. En tu libro dices “… no debes olvidar jamás es que tú no eres un producto, el producto es el resultado de tú trabajo”. Nos lo puedes explicar un poco más

AP. Muchas personas me dicen que quieren aprender a “venderse” y eso es un terrible error. Venderse uno mismo es sacrificar sus valores, sus principios, sus sueños. Es una forma más de prostitución.

Lo que tenemos que hacer es aprender a vender lo que hacemos. Tenemos que conseguir que los demás nos recompensen por aquello que podemos aportar.

Cuando no sabemos vender nuestro trabajo, nuestro producto, nuestra contribución, acabamos “vendiéndonos”. Si no consigues que aprecien lo que haces, tendrás que pasar por el aro y sacrificar tu identidad.

NM. Como sabes, me interesan los temas de la mente y el cerebro, en mi blog a veces escribo sobre asuntos laborales relacionados con actitudes mentales. ¿Qué tanto crees que influya la mente, la actitud mental, en el tema que estamos tratando?

AP. Creo que es importante la actitud y el impulso que viene de dentro de cada uno. Pero también soy muy crítico con esas tendencias que nos dicen que basta con desear muy fuerte las cosas para que el universo o “noseque” fuerzas místicas te lo proporcionen.

La actitud es la energía que te mueve, pero no consigue nada por sí sola. Lo importante es la acción planificada. Pero actuar sin una motivación es tan inútil como tener una actitud mental positiva y no mover un dedo.

NM. Muchas gracias Andrés por tu tiempo y conocimientos. ¿Deseas añadir algo?

AP. Muchas gracias por vuestro tiempo y sólo espero que en cuanto acabéis de leer esto os pongáis manos a la obra. El camino es largo y duro, así que cuanto antes empecéis, antes llegaréis.

Hay una frase que me encanta de un autor norteamericano que resume todo esto:

“No hay que ser grande para empezar, pero hay que empezar para ser grande”. Scott Ginsberg.

Carlos Gutiérrez. Veterinario